Otra foto al azar. Esta vez se trata de un violinista rumano, llamado Miku, que dejando atrás su país como profesor de violín, vino a Valencia a buscar trabajo. Me comentó que aquí la vida es jodida (que novedad…), y que de querer impartir clases en cualquier colegio pasó a amenizar las tardes cerca del Miguelete mientras la policía se lo permitiese. Estuve un rato con él y me permitió hacerle unas cuantas tomas. Al final ésta me gustó, porque el aire que desprende la persona que aparece por la izquierda era el reflejo de la gente que por allí pasaba: indiferencia.

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