Como valenciano que soy, uno de los motivos fotográficos más comunes a los que solemos recurrir es a nuestra Albufera, maravilloso humedal donde puedes acudir para pasar una tarde tranquila, disfrutar del paisaje mientras das un paseo en barca y terminar viendo una preciosa puesta de sol cuando termina el día. Cuando llega ese momento, el cielo cambia de color pasando de azul a rojizo, dando entonces unas notas cromáticas bastante espectaculares.
Pues he decidido verlas en tonos grises, con la fuerza del blanco y negro, cambiando por completo la tónica habitual de una puesta de sol común.






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