Yendo a visitar a mi primo Ricardo, propietario de un criadero de caballos pura zangre española, “Yeguada Las Isabeles”, pude comprobar (como en otras tantas veces) el carácter afable y noble de los animales que allí dispone. Da gusto ver como van detrás de ti allí donde quiera que vayas, como un perro faldero. Fruto de esta complicidad con uno de ellos, saqué el retrato de este ejemplar de tan solo 8 meses que tenía bastante curiosidad con aquel objeto negro provisto de una lente de cristal.

Deja un comentario